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Blog¿Cómo reconocer la mediación en actividades que ya uso?

¿Cómo reconocer la mediación en actividades que ya uso?

Mediación

Autor: Adolfo Sánchez Cuadrado

Aunque puede parecer algo completamente novedoso, el concepto de mediación simplemente viene a sistematizar una serie de procesos comunicativos, algunos presentes desde siempre y otros relevantes para la comunicación actual, con el fin de integrarlos en la enseñanza de lenguas. Sin embargo, es un concepto con tantos matices que los profesores necesitamos estrategias para acercarnos a él. Una posible manera de hacerlo es revisar las actividades que usamos para localizar ejemplos de este modo de comunicación y poder empezar a explorar sus posibilidades pedagógicas.

La mediación (Volumen complementario del MCER, Consejo de Europa 2020; traducción al español de 2021) es un modo de comunicación complementario al de recepción, producción e interacción, y amplía el abanico de actividades de uso de la lengua que podemos plantear en las clases de idiomas. Estas actividades se basan en un principio básico: los aprendientes actúan como coconstructores de significado y conocimiento. ¿Y qué quiere decir esto? Principalmente, dos cuestiones:

  • que los aprendientes de una lengua no solamente deben ser capaces de comprender significado cuando leen, escuchan, ven…, expresarlo cuando comunican sus ideas ante un público, graban un audio, escriben un correo…, o negociarlo cuando interactúan en una conversación, en un chat…, sino que deben actuar como intermediarios entre ese significado y otras personas.
  • que los aprendientes deben servir de apoyo y colaborar con otras personas para, gracias a sus propias aportaciones y a las de los demás, conseguir alguna meta: elaborar un producto, solucionar una situación conflictiva, establecer un plan de acción, facilitar la convivencia, promover el entendimiento mutuo, perfeccionar un procedimiento, etc.

La mediación se centra en el carácter social de la comunicación

En otras palabras, la mediación se centra en el carácter social de la comunicación. Aunque también se puede hablar de una mediación personal, en un nivel individual, que es la que ocurre, por ejemplo, cuando construimos nuestro significado personal a partir de la información de un texto o elaboramos un razonamiento mediante el diálogo interior, el Volumen complementario se centra en la dimensión social de la mediación y plantea tres vertientes:

  • la mediación informativa o textual (cuando ayudo a acceder a una información);
  • la mediación cognitiva o relacional (cuando ayudo y colaboro en la construcción de    conocimiento);
  • la mediación comunicativa o social (cuando ayudo a que las personas puedan entenderse);

A esto añade muchos otros aspectos: se puede mediar dentro de una sola lengua o de manera interlingüística, es obligatorio emplear los otros modos de comunicación al mediar, muchas veces se combinan varias modalidades —audiovisual y escrita, imágenes y texto—, etc.

Ante tantos aspectos cubiertos por el concepto de mediación, una estrategia que he empleado como profesor de ELE es revisar las actividades que uso para intentar localizar ejemplos cercanos a la mediación o que me permitan explorar nuevas aplicaciones. Para esta entrada he seleccionado la siguiente, procedente del manual Aula Plus 4 (Editorial Difusión):

Siempre he utilizado esta actividad como una tarea de cierre de la unidad didáctica en la que aparece, por varias razones:

  • Por la variedad de dinámicas de trabajo que plantea: colaboración de la clase para elaborar un blog, cooperación en pequeños grupos para crear una entrada, retroalimentación cooperativa de los productos de otros compañeros.
  • Por lo pertinente que resulta su objetivo respecto a los contenidos trabajados en la unidad.
  • Por el interés que despierta en los aprendientes al tratar de temas con margen para la elucubración pero con cierta base científica.

Desde que me familiaricé con la mediación aplicada a la enseñanza de lenguas pensé que las actividades de este tipo se relacionaban en alguna medida con ella. Aparte del hecho de que los aprendientes colaboran en un producto concreto —elaborar un blog, en este caso—, si analizamos la actividad con detalle podemos detectar prácticas de mediación. Por ejemplo:

En esta fase se invita a los aprendientes a que, para redactar sus entradas para el blog, escojan la tipología textual que quieren usar y, más importante desde el punto de vista de la mediación, busquen información para poder redactarla. Es cierto que esta instrucción se da con flexibilidad («si queréis»), pero mi experiencia me ha demostrado que en casi todas las ocasiones lo hacen y navegan por la web, leen noticias, buscan en otros blogs, etc. para localizar información en la que basar su entrada. Podríamos pensar: «Vale, los alumnos buscan información y la comparten. Pero esto es lo que siempre hemos hecho, promover un vacío de información para que los alumnos tengan que comunicarse entre ellos de manera significativa». Pero el tipo de interacción que se da aquí, esto es, un intercambio de información «especializada» —puesto que cada alumno va a buscar información por su cuenta y va a aportar su propio bagaje— con el fin de construir un producto concreto, va a promover una MEDIACIÓN DE TIPO COGNITIVO: los aprendientes «expertos» van a tener que ayudar a sus compañeros a comprender una información total o parcialmente novedosa, usando para ello estrategias de paráfrasis, simplificación, síntesis, etc.

Lo más interesante, desde la óptica de la mediación, es que para esta construcción de conocimiento serán necesarios recursos como preguntas para activar el conocimiento previo que los compañeros ya tengan sobre el tema, mecanismos para resaltar determinada información, estrategias para simplificar conceptos, etc.

Los profesores nos podemos acercar a las propuestas de la mediación aplicada a la enseñanza de lenguas a través de la revisión de nuestras actividades de aprendizaje

El otro aspecto que me parece especialmente relevante es que la mediación viene a dar cuenta de un fenómeno que muchas veces he observado en mis clases con actividades de este tipo: a pesar de mi recomendación a los aprendientes de que busquen información en textos en español como fuente de terminología, colocaciones, cuestiones de estilo, etc. , en muchas ocasiones he comprobado que han empleado textos en sus lenguas o en otras como el inglés. En realidad, estaban realizando MEDIACIÓN INTERLINGÜÍSTICA, al resumir, sintetizar, etc. de una lengua al español.

En conclusión, los profesores nos podemos acercar a las propuestas de la mediación aplicada a la enseñanza de lenguas a través de la revisión de nuestras actividades de aprendizaje. En esta entrada, he analizado una actividad en la que se lleva a cabo una mediación informativa y una mediación cognitiva. Pero hay muchas otras posibilidades:

  • mediación comunicativa en actividades interactivas al actuar como intermediario o ayudar a resolver conflictos.
  • mediación textual —explicar datos— al incluir infografías u otros tipos de elementos gráficos en los textos junto con una explicación de los mismos.
  • mediación relacional —gestionar la interacción grupal— en actividades de gran grupo con algunos aprendientes asumiendo el papel de moderadores o líderes.
  • etc.

Y todo esto con las posibilidades de realizar prácticas interlingüísticas, salvar obstáculos culturales o afectivos, actuar intermediario entre compañeros enfrentados… EN DEFINITIVA, DE ACTUAR COMO UN AGENTE SOCIAL EN LA CLASE.

 

Otros ejemplos de actividades donde podemos detectar procesos de mediación son:

Las actividades «Con lápiz o ratón» de la serie de manuales Bitácora Nueva edición. En estas actividades se invita a los aprendientes a que busquen información en internet y la compartan con sus compañeros (mediación textual), animando en muchas ocasiones a que realicen, en cooperación, algún proceso cognitivo —compararla, categorizarla, valorarla, etc.— (mediación cognitiva).

En un gran número de las actividades grupales de la serie de manuales Gente hoy se presta un exquisito cuidado a los recursos conversacionales necesarios para poder manejar la interacción y el discurso para crear significado (mediación cognitiva) y actuar como intermediario/a entre compañeros (mediación comunicativa). Por ejemplo, en la actividad «Argentina, México y Perú» (Gente hoy 2, 2014:109) los aprendientes deben activar su conocimiento previo acerca de estos tres países (imágenes, aspectos geográficos, personajes famosos, etc.), para lo que proporcionan como andamiaje recursos como “Yo diría que…”, “Sí, podría ser”, “¿Alguien sabe si/quién/cómo/dónde/cuántos…?”.

Por último, en muchas de las propuestas de proyectos de Campus Sur se combinan varias modalidades de mediación, como el de las Unidades 17 y 18 (Campus Sur, 2017: 239), con un primer proyecto grupal («Vamos a preparar un informe en el que evaluaremos nuestra ciudad») que incluye recabar información y transmitirla a los compañeros (mediación textual) y decidir y evaluar entre todos los aspectos más relevantes (mediación cognitiva), paso previo a la elaboración del proyecto individual («Vas a redactar un informe para evaluar tu universidad y enviarla al rectorado»), que se ve facilitado por la construcción de conocimiento del paso anterior.

Bibliografía

Council of Europe (2020), Common European Framework of Reference for Languages: Learning, teaching, assessment – Companion volume. Strasbourg: Council of Europe Publishing. Available at www.coe.int/lang-cefr. [Traducción al español del Instituto Cervantes y el Ministerio de Educación y Formación Profesional, 2021].

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